Hace cien años que Francisco Javier Sáenz de Oíza nacía en Cáseda (Navarra). Nacía uno de los grandes maestros de la arquitectura moderna española. Y un modelo para sus contemporáneos y alumnos que le siguieron en la Escuela de Arquitectura de Madrid donde dio clases durante casi cuarenta años.  Sobre Oíza se han oído todo tipo de halagos. El propio Rafael Moneo, discípulo y colaborador suyo, le recordaba como un gran héroe y una persona brillante.

Cien años después de su nacimiento, el COAM  ha abierto una exposición que muestra la práctica totalidad de su obra, referente de la arquitectura española y más concretamente de la madrileña. Se puede visitar en la sede del COAM desde el pasado mes de septiembre hasta el próximo 3 de diciembre. Una exposición comisariada por los arquitectos Vicente, Javier y Marisa Sáenz Guerra.

Sus obras más relevantes

El Santuario de Aránzazu, en Oñate, es su primera obra, un templo singular no exento de polémica. Supuso una gran innovación para ser un edificio sagrado, ya que rompía con los estereotipos conocidos hasta el momento. Pero si por algo es conocido Oíza es por Torres Blancas. Un novedoso bloque de viviendas ubicado en Avenida de América. El resultado fue un edificio que aunaba sus influencias arquitectónicas (Le Corbusier y Wright) y su propia personalidad.

La sede del antiguo Banco de Bilbao y actual BBVA es otra de sus glorias maestras. En su momento, fue un bloque de oficinas puntero en el complejo financiero de Azca. Su forma, estructura, proporción, medida y materiales hacen que en su conjunto sea un icono de diseño arquitectónico. De hecho, hace 18 años fue declarado BIC (Bien de Interés Cultural). Las viviendas El Ruedo (Madrid), el Palacio de Festivales de Cantabria o el edificio Torre- Triana en la isla de La Cartuja de Sevilla son otras de sus obras destacadas.