No es la primera vez que en este blog aludimos al Retiro, como no podía ser de otra manera. Las fotos muchas veces no hacen justicia a la belleza de este emblemático parque. Hoy echamos la vista atrás para explicaros su origen y uno de sus múltiples usos que le llevan a ser mundialmente reconocido: ser sede de la histórica Feria del Libro de Madrid.

El origen del Retiro es la consecuencia de una decisión del rey Carlos I. Fue este monarca quien decidió construir unos aposentos adosados a la Iglesia de los Jerónimos. Inicialmente se llamaron “Cuarto Real” y servían de retiro a los reyes cuando pasaban por épocas de luto, cuaresma o penitencia. También era el lugar donde recibían a las personas que llegaban de visita a la Corte.

Será el Conde Duque de Olivares quien regale a Felipe IV una quinta que tenía muy próxima a este lugar. Así, en 1631 comenzó la construcción del llamado Palacio del Buen Retiro, lo que hacía alusión al significado inicial de este espacio. Se convertiría, con el tiempo, en una villa suburbana para descanso y disfrute del rey, muy cerca de la ciudad. Sería en 1868 cuando pasó a formar parte del municipio.

Una Feria del Libro en un marco incomparable

Para abordar la historia del Retiro tendríamos que dedicar no un post, sino una vida entera. Hoy traemos a colación el Retiro, además de por ser un símbolo dentro de la arquitectura y diseño de la ciudad, por ser la sede, también, de la Feria del Libro que se celebra en estos momentos. Porque, como decíamos, los usos del Retiro han sido muchos y variados a lo largo de los siglos.

Porque El Retiro es jardín histórico al tiempo que parque urbano, es el emplazamiento histórico de referencia de la Feria del Libro. Aunque la primera Feria del Libro se celebró en 1933 en el Paseo de Recoletos después del parón de la Guerra Civil se retomó en 1967 y su nueva ubicación fue El Retiro. Desde entonces, se viene celebrando aquí salvo un año que se desplazó a la Casa de Campo.

Las primeras casetas de aquella originaria Feria del Libro eran de colores. Se celebró como parte de los actos de la Semana Cervantina en abril. Se dispusieron altavoces desde donde las autoridades lanzaban sus discursos así como los reclamos de los autores. Algo ha cambiado desde entonces, pero, en esencia, la Feria del Libro es la misma. Es el encuentro anual entre los lectores y los escritores en un marco incomparable. No dejéis de visitarla, si aún ni lo habéis hecho.