Durante más de un siglo la antigua Fábrica de Tabacos de Madrid fue el lugar de trabajo de miles de mujeres conocidas popularmente como “las cigarreras”. Dichas mujeres simbolizaban el espíritu libre e independientes, siendo las pioneras del movimiento obrero en España. Era finales del S. XVIII cuando Carlos III inició las obras públicas para la construcción de este edificio. Fue su sucesor, Carlos VI quien las terminó.

El proyecto de edificación venía a cubrir una necesidad: alojar los productos estancados del monopolio del Estado español del tipo licores, barajas de juego, papel sellado, etc. Así, en un primer momento fue una Real Fábrica de Aguardientes y Naipes. Muy pronto la fabricación de licores y de las barajas fueron encomendados a manos privadas. Sería José Bonaparte quien decidiera que aquel edificio sirviera de fábrica de tabacos, un bien muy preciado en aquel momento. Emplearía a las mujeres citadas más arriba, que ya lo hacían con anterioridad de manera clandestina.

El 1 de abril de 1809 abría la nueva Fábrica de Tabacos. Aquella fábrica llegaría a convertirse en uno de los principales centro tabaqueros de la península albergando a finales del S. XIX a más de cuatro mil operarias. La historia productiva de este edificio es de 170 años. Durante este tiempo y después de él llegó a convertirse en un escenario social trascendente.

Arquitectura industrial

Arquitectónicamente, podemos decir que el edificio de Tabacalera es un buen ejemplo de arquitectura industrial del S. XVIII. El arquitecto, Manuel de la Ballina, siguió el modelo de instalaciones manufactureras del momento. Así,distribuyó la localización funcional y la organización jerárquica del espacio. La evolución del edificio hizo obligatorio que se destinaran ciertas estancias a necesidades de las trabajadoras. En 1840 se abrió la escuela- asilo para los hijos de las trabajadoras y las zonas para la lactancia.

El edificio es de forma rectangular, exento y dispone de cuatro plantas. La fachada principal consta de balcones, ventanas y tres portadas. La del centro es la principal y está adornada con dos pilastras dóricas con triglifos en la cornisa. En el balcón principal puede observarse un escudo de armas. El edificio cuenta con un corralón rodeado de una tapia que da a la glorieta de Embajadores.

En la actualidad, la planta baja y los sótanos están divididos en dos zonas: Tabacalera y Espacio Promoción del Arte, gestionado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Allí se pueden ver habitualmente exposiciones relacionadas con la fotografía, el arte contemporáneo y las artes visuales. Por su parte, el Centro Social Autogestionado La Tabacalera de Lavapiés cedido por el ministerio acoge actividades de toda índole, desde recitales de poesía a conciertos.