Empezamos el año con energía y muchas ganas de acercarnos a maestros de la arquitectura. Para los que aún les quedan días de vacaciones, les recomendamos un par de exposiciones para ver estas navidades. Siempre es un planazo para empezar el día descubrir obras de referentes arquitectónicos. Hoy, concretamente, os sugerimos “Norman Foster. Futuros comunes” de la Fundación Telefónica y “Arniches y Domínguez. La arquitectura y la vida” en la Fundación Museo ICO.

Pasado y futuro

La primera de ellas plantea la obra arquitectónica de Foster hacia un público amplio al tiempo que muestra sus fuentes de inspiración. Pasado y futuro se unen en presente. Y lo hace recuperando la memoria pasada y anticipando las necesidades del futuro, teniendo claras las necesidades del presente. Sus proyectos aúnan tradición y modernidad, inteligencia urbana y capacidad transformadora alcanzando la excelencia estética, como pocos.

El Edificio Telefónica alberga esta muestra de doce secciones expositivas donde se recala en diferentes temas de interés social para Foster. La cultura, el bienestar y la sostenibilidad están muy presentes en su obra. Sin olvidar su refinamiento técnico. Se pueden ver desde la emblemática sede de Apple en California hasta el popular metro de Bilbao o el precursor plan territorial ecológico de La Gomera. Se puede visitar hasta el 4 de febrero de 2018.

 

Referentes de la España prebélica

Por su parte, la Fundación ICO acoge la exposición “Arniches y Domínguez. La arquitectura y la vida”. Hasta el 21 de enero se puede observar la obra de estos dos maestros de la arquitectura española del S. XX. Entre 1923 y 1937, el periodo prebélico y postbélico, Carlos Arniches y Martín Domínguez formaron una sociedad que les convirtió en un referente de la arquitectura creativa del siglo pasado.

Sus ideas procedían de la influencia de la Institución Libre de Enseñanza y la Residencia de Estudiantes. Así que sus proyectos en el ámbito de la educación, el turismo o el ocio tienen la huella de su compromiso con las corrientes europeas más innovadoras de aquel momento. Algunas de sus obras más sobresalientes fueron el Instituto Escuela (1931), los Albergues de Carretera (1928-1935) y el Hipódromo de la Zarzuela (1935), proyectado junto a Eduardo Torroja.