La colonia de la Prensa es uno de los restos modernistas que uno puede encontrarse si pasa por el popular barrio de Carabanchel, concretamente por la calle Eugenia de Montijo 61-63. El origen de esta colonia se remonta a principios del siglo XX. A un momento en el que la Ley de Casas Baratas de 1911 propicia la construcción de esta colonia en los terrenos colindantes entre Carabanchel Bajo y Carabanchel Alto. En aquellos años eran ambos municipios independientes de Madrid.

El objetivo inicial de esta colonia era que fuera el lugar de vacaciones de los periodistas. Carabanchel Alto era el sitio escogido por los nobles del siglo XIX y principios del XX para los días estivales. En enero de 1913, Alfonso XIII colocó la primera piedra. La obra fue encomendada a Felipe M. López y Blanco quien redactó la parcelación e hizo el proyecto. Los cincuenta chalés modernistas con jardín fueron un ejemplo de perfecta urbanización y de vivienda racionalista ajardinada.

La explicación de que fueran cincuenta y ni uno más ni uno menos es la siguiente. En 1910 se había creado una asociación de la prensa con el fin de levantar esta colonia. En poco tiempo, cincuenta profesionales del periodismo se adhirieron a la propuesta. Fueron conocidos como “los cincuenta”. La iniciativa tuvo tanto éxito que hubo gente que quedó en lista de espera y se quedaron sin ellos. Fue secundada por la Ciudad-Jardín de Prensa y Bellas Artes.

Un nuevo modelo de vivienda

Se propusieron dos modelos básicos de vivienda, aunque ambos respondían al ideal residencial de una casa tranquila y alejada del centro de la ciudad. En la construcción propiamente dicha destacaba la variedad de un riquísimo repertorio edificatorio. Constaba de ladrillo, cerámica y revoco en la fachada; decoración en las líneas constructivas, recercados de huecos, frontones, porches, cercos y rejerías; desvanes, torreones y alusiones modernistas y regionalistas.

La puerta de acceso a dicha colonia estaba formada por dos torreones gemelos de dos pisos con ventanas unidos por una marquesina. Aún hoy podemos disfrutar de esta joya arquitectónica. No podemos decir lo mismo de las viviendas. Quedan en pie la mitad. la pena fue que en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado se derribaron los restantes para construir bloques de viviendas.