Hace no mucho hablábamos aquí en Madridtectura del riesgo que corría la Casa Vallet de José Antonio Coderch. Hoy volvemos a hacer referencia a este arquitecto pero por otra de sus obras: el edificio Girasol. Ubicado entre las calles Lagasca y Ortega y Gasset se vislumbra este cuerpo de acordeón. Un edificio singular que, junto a la casa citada y la de Entrecanales, son las únicas construcciones suyas en Madrid.

Destacan de este edificio de treinta apartamentos de lujo su planta “en peine” y la disposición diagonal de sus fachadas. Se construyó en 1964 sobre las ruinas del palacete de Francisco Silvela. Y fue concebido como un residencial exclusivo, un edificio “realmente monumental que rompe completamente” con la tipología habitual del barrio de Salamanca, según Manuel Blanco, director de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (Etsam).

Rasgos de Coderch

En la arquitectura de Coderch observamos una clara influencia de Alvar Aalto al tiempo que es detractor de Le Corbusier. Hace propio un estilo en el que cobra importancia la intimidad, rechazando los patios interiores. Este gusto por lo privado queda patente en las celosías verticales así como en los adosados en altura. Con  ellos consigue que cada casa tenga su propia escalera y ascensor sin que haya espacios comunes con otras viviendas.

Para los materiales, el arquitecto catalán recurre, principalmente, al ladrillo o a los materiales tradicionales. Los espacios de las viviendas se distribuyen en profundidad, de forma escalonada, con lo que consigue potenciar la luminosidad. De este modo, a juicio del director de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid , el apartamento “prácticamente no tiene pasillos y da la impresión de estar siempre en exteriores”.

El edificio Girasol no goza de ningún estatus legal de protección, situación que comparte con otra obra madrileña de Coderch, la casa Vallet de Goyistolo, recientemente objeto de un proyecto de derribo. Desde el COAM se insiste en la escasa protección que tiene la arquitectura contemporánea y en la necesidad de que se pongan en valor estas obras que son un legado madrileño de un arquitecto tan influyente como Coderch.