Hoy queremos rendirle tributo al Cine Doré o, también conocido, Palacio de las Pipas. Sede de la actual Filmoteca Española su centenaria historia es digna de ser contada. Ubicado en el madrileño barrio de Antón Martín, en calle de Santa Isabel número 3, fue inaugurado hace la friolera de ciento cinco años. En 1912 abrió sus puertas como Salón Doré. Con una capacidad de 1250 espectadores y compuesto de planta baja, dos pisos, jardín y salón de fumadores.

No será hasta once años después cuando se convierta en lo que hoy conocemos como Cine Doré. Según data, los planos del nuevo establecimiento estaban firmados por el arquitecto Críspulo Moro Cabeza en 1922. Un año después se empezaría a construir bajo la promoción del industrial Arturo Carballo Alemany. Su decoración responde a los criterios modernistas que imperaban en el Madrid de ese momento.

La edad dorada del Cine Doré

La edad dorada del Cine Doré fueron los años inmediatamente posteriores a su inauguración. Prueba de ello es que solo un año después, el arrendatario Aurelio Ruiz encargó al arquitecto Manuel López- Mora un nuevo diseño de palcos en la última planta y en los laterales. En 1925 se proyectaron con mucho éxito “Gloria que mata” de Rafael Salvador, un documental sobre la muerte del torero Manuel Granero; y “Frivolinas” (diversos números de revistas).

El paulatino deterioro del barrio de Antón Martín afectó la supervivencia del cine. Tanto que, a partir de los años treinta del siglo pasado, se convirtió en una sala de reestreno con dos sesiones diarias. Durante tres décadas fue un cine de barrio conocido como el Palacio de las Pipas. La razón es que se puso de moda la  costumbre de comer pipas mientras se veía la película al son del piano que amenizaba muchas de las sesiones.

La rehabilitación del edificio

Una anécdota, durante la Guerra Civil cayó un obús pero no hubo víctimas mortales. Finalmente, en 1963 echó el cierre. Casi veinte años tuvieron que pasar hasta que en 1982 el Plan de Ordenación Urbana de Madrid se interesara en este cine. Un edificio de interés arquitectónico y ambiental que debía ser conservado y que había permanecido a su suerte sin ningún tipo de protección, sobre todo su fachada y muros exteriores.

El Ayuntamiento de Madrid y el Ministerio de Cultura deciden destinarlo a Filmoteca Española. Comienzan los trabajos de restauración a cargo del arquitecto Javier Feduchi. El proyecto de 1982 contempla conservar los elementos arquitectónicos y decorativos del antiguo edificio y construir una segunda sala en su parte inferior. El hall central se restaura respetando la estructura de patio rectangular con balconada, iluminado por un lucernario central. En la primera planta se instalan las oficinas. Las obras durarían siete años. Desde entonces, hemos vuelto a disfrutar de un histórico cine que aloja la mayor colección de filmes de nuestro país.