La Casa de las Flores es uno de esos edificios que marcaron un hito vanguardista en su época. Construido en 1931 por Secundino Zuazo tiene un marcado estilo racionalista. Será modelo de estudio para jóvenes aprendices de arquitectura de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado. Sus balcones y terrazas, decoradas con jardineras, le otorgaron el nombre por el que comúnmente es conocida.

Situado en el barrio de Argüelles, concretamente en la calle Hilarión Eslava esquina con la calle Princesa, en su día formó parte de lo que se conoció como nuevo ensanche madrileño o Plan Castro. Sin embargo, Zuazo está radicalmente en contra del tipo de manzana preconizada por Carlos María de Castro para el ensanche ya que atentaba contra los principios higienistas básicos.

Vanguardia de una época

En este sentido y, en contra de las ordenanzas municipales vigentes, Zuazo, en colaboración con Miguel Fleischer, propone una reinterpretación en busca de un tipo de vivienda más funcional, ventilada e iluminada. El proyecto fue un encargo del Banco Hispano Colonial que financió el proyecto con la ayuda del Instituto Nacional de Previsión. Desde su planteamiento hasta el resultado fue especial. Allí vivió Pablo Neruda, cuando fue cónsul de Madrid en 1934. Sería su amigo Rafael Alberti quien le recomendara esta vanguardista casa.

El edificio se compone de cinco pisos de ladrillo sobre uno bajo encerrado en arcos elípticos. Un total de 288 viviendas dan a tres patios interiores, todos ellos ajardinados siendo el central el de mayor tamaño. La planta se distribuye en un bloque lineal doble: dos de ellos en paralelo cuyas cajas de escalera se disponen en forma de puentes. Lo mejor es que todas las viviendas son exteriores propiciando la iluminación natural y la ventilación. Ambas características muy propias del carácter higienista -estilo al que pertenece-.

El frente de la Guerra Civil quedaba muy cerca, razón por la que nuestro edificio sufrió graves daños estructurales. Lo que vemos hoy es resultado de una restauración llevada a cabo en los años cuarenta del siglo XX. En 1981 la Casa de las Flores fue considerada Monumento Nacional. Es una suerte que haya llegado a nuestros días. Un referente de arquitectura racionalista no es habitual en Madrid.