Hoy, como todos los jueves, queremos haceros una recomendación: el Café Gijón. Porque es algo más que un café tradicional. Daremos algunas razonas. Es uno de los pocos locales madrileños que ostenta el privilegio de ser centenario. Es una institución cultural que albergó a los más notables escritores y pensadores de otras épocas. Ha sobrevivido a la historia y ha hecho historia. Y, desde el punto de vista arquitectónico, es una reliquia que ha llegado a nuestros días y que debemos conservar.

Las reformas del Café Gijón

Ubicado en el Paseo de Recoletos número 21 de Madrid tiene la friolera de 129 años. Fundado en 1888 por el gijonés Gumersindo García, el local estaba dividido en un principio en dos partes. Una donde se servían los cafés a los clientes que llegaban en carruajes y otra donde estaban las cocheras. En 1914 el negocio fue traspasado y su nuevo propietario ordenó la reforma del negocio al arquitecto Laorga. El resultado fue un fachada nueva y una puerta giratoria. Además de suprimir las cocheras para ampliar el espacio.

Los siguientes dueños del Gijón fueron haciendo nuevos retoques. En 1949 el arquitecto Carlos Arniches incorpora al salón cuatro espejos fijos. En 1963 se acomete una nueva ampliación, esta vez dirigida por Francisco Inza. Lo más destacado de esta intervención fue la creación del restaurante “La Cripta Embrujada” en el sótano del local. A día de hoy el Café Gijón sigue siendo un referente de las tertulias entre los intelectuales, investigadores, creadores y otros protagonistas de la cultura de este país. Os recomendamos para a tomar un día un café y detenerse en sus paredes, mobiliario, espacios y demás detalles del lugar.