Muy probablemente muchos de vosotros conozcáis Casa Ciriaco, un clásico de la gastronomía madrileña situado en el número 84 de la Calle Mayor. Para los que no se hayan dejado caer por allí aún, les recomendamos que lo hagan. Probarán una de las mejores gallinas en pepitoria que hayan comido en mucho tiempo. Por cierto que este año que acabamos de inaugurar cumple cien años. Un siglo desde que Ciriaco Muñoz cogió el antiguo almacén de vinos llamado Casa Vallinas y lo convirtió en una taberna- casa de comidas.

El anarquista Mateo Morral

Este edificio situado en el número 84 de la calle Mayor no solo es conocido por alojar a este famoso restaurante. También porque desde uno de sus balcones, el anarquista Mateo Morral lanzó una bomba a la comitiva real de la boda de Alfonso XIII con doña Victoria Eugenia de Battenberg. Un hecho que ocurrió el 31 de mayo de 1906 después de que contrayeran matrimonio cuando regresaban de la iglesia de los Jerónimos e iban de camino al Palacio Real.

Foto tomada momentos después del atentado por un estudiante que observaba la comitiva

Parece que Morral había llegado un par de días antes a la capital y se había hospedado en una pensión de ese edificio. Desde allí, Mateo Morral lanzó un ramo de flores y entre ellas se encontraba una bomba. El acto terrorista causó la muerte de veinticinco personas y un centenar de heridos de diferente calado. Los reyes resultaron ilesos. Los cables del tranvía o una guirnalda de adorno pudieron ser las causas de que no alcanzara sus objetivos. Se sabe que la reina – con su vestido de novia ensangrentado- ayudó a las víctimas de ese trágico acontecimiento.

Desde 1963 existe un monumento frente al susodicho edificio -en la otra acera de la calle Mayor-  en homenaje a las víctimas. Un monumento que sustituye a uno anterior que hubo durante la II República. Aquel inmueble fue conocido durante años como la Casa de la Bomba. La pensión donde se había alojado el anarquista se convirtió en vivienda. Dos días después de los atentados, Mateo Morral fue capturado cerca de Torrejón de Ardoz. Él mismo se pegó un tiro.