Las corralas son esas viviendas tan típicamente madrileñas que aún se conservan en los barrios más castizos de la capital. La diferente orografía de la ciudad condicionó el trazado de sus viviendas. Así, en la zona norte –más llana- se instalaron los palacetes y residencias de la clase acomodas, mientras que en el sur y en la zona más cercana al río –más tortuosa- fue en la que se levantaron las casas para las personas de origen más humilde. Hoy nos referimos a la corrala, arquitectura con solera madrileña.

Se conocen como corralas las viviendas en forma de corredor –con patio interior- y galerías compartidas por los vecinos. Las primeras se levantaron en torno al S. XVI cuando la Corte se instaló en Madrid. Por esta razón, se encontraban en la zona centro y aledaños. Las personas que allí vivieron formaban parte –principalmente- del séquito real.

Tipología y características

Foto: Baldomer Gili Roig

En su origen eran dos o tres plantas y contaban con viviendas de primera y de segunda. Las de mayor calidad solían tener ventanas a la fachada principal del edificio y al patio compartido, además de aseo propio y acceso directo desde la escalera. Las más modestas solo tenían una ventana que daba al corredor y compartían el baño con los demás inquilinos.

En el segundo caso, la vida en la corrala se caracterizaba por ser más estrecha. Los vecinos carecían casi de intimidad y era muy frecuente que se establecieran relaciones muy cercanas entre los que allí residían. Usaban el patio común como espacio para el ocio colectivo. Salían a tomar el fresco, en verano, etc. Era un modo de vida similar al de los pueblos.

Lo más frecuente era que se combinaran la madera y fábrica de ladrillo para su construcción. La fábrica de ladrillo se destinaba a las fachadas principales donde se disponían las ventanas y balcones homogéneos. La Plaza de Cascorro, la calle Tribulete o la Ribera de Curtidores son algunos de los emplazamientos donde aún podemos ver este tipo de vivienda. En la actualidad, son reliquias arquitectónicas, con sabor auténticamente madrileño.