A buen seguro que muchos de vosotros habéis pasado alguna vez por el Mercado de San Miguel. En los aledaños de la Plaza Mayor es uno de los mercados más codiciados de la ciudad. En él solo encontrarás productos de calidad, con una presentación inmejorable en un escenario más que recomendable.Un edificio con más de cien años de historia que se ha convertido en un verdadero templo del gourmet. El Mercado de San Miguel, un lugar de parada obligatoria.

Se ubica justo en el solar donde hace más de ocho siglos se encontraba la iglesia de San Miguel de los Octoes. A principios del S. XIX un incendio arrasó la iglesia. En su lugar se empezó a celebrar periódicamente un mercado de comestibles de manera improvisada. No será hasta un siglo después cuando se construya el Mercado de san Miguel que conocemos hoy. Su arquitecto fue Alfonso Dubé y Díez quien se inspiró en otros mercados europeos.

Ejemplo de arquitectura de hierro

Foto: ABC

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Es el único ejemplo de la arquitectura de hierro que ha llegado a nuestros días. Destacan los soportes de hierro de fundición de la estructura, la composición de las cubiertas, la crestería cerámica que corona la cubierta y el sistema de desagües. El acristalamiento exterior es posterior. Esa combinación de hierro y cristal hacen del Mercado de San Miguel un hito arquitectónico de la ciudad.

Durante casi un siglo fue un mercado convencional al uso. No será hasta 1999 cuando se haga una remodelación integral que lo devuelva a su imagen original. Como mercado tradicional había caído en picado por la alta competencia de los supermercados. Fue en ese momento cuando se pensó en una reconversión en un mercado inspirado en el de La Boquería de Barcelona, en el que se integrase la venta de productos delicatessen con la existencia de bares y puestos donde paran a tomar un tentempié. Desde entonces, se ha convertido en un referente de gastronomía, ocio, cultura y, arquitectura, claro.