Si por algo es conocida la Puerta del Sol es por el reloj que da las campanadas dando comienzo al Año Nuevo y por ser una de las zonas más transitadas y con mayor afluencia, sobre todo en estas fechas. Pues bien, hoy os contamos algunas curiosidades del edificio que alberga al famoso reloj -que es la actual sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid– y del tráfico rodado de la plaza en la que se ubica.

Se cuenta que durante la construcción de este conocido edificio el demonio se les apareció a los albañiles que en él trabajaban. La razón de que aquella construcción estuviese endemoniada era que se había elegido el proyecto de un arquitecto francés en lugar del que había presentado Ventura Rodríguez, considerado junto a Juan de Villanueva los arquitectos de referencia de su época y del último barroco. Ante el miedo de los trabajadores a presenciar nuevas apariciones se pensó en contratar a un sacerdote para que trabajase con ellos y, en el caso de que hiciera falta, se encargase de alejar al diablo. Así, formó parte de la plantilla hasta que el edificio se finalizó.

El tráfico siempre fue malo en la Puerta del Sol

Parece que el tema del tráfico en la Puerta del Sol era ya un problema en 1863. Su propio diseño y estructura no ayudaba al tránsito fluido. Isabel Gea contempla que la media de vehículos que circulaban por este lugar era la siguiente: “Carruajes de cuatro ruedas y un caballo: 4.184; ídem con dos, 2.185; ídem con más de dos, 21; diligencias, ómnibus y sillas de postas, 81; carruajes de dos ruedas, 47; galeras, 8; carros de reata: 1.237; carretas; 177; caballo de montar, 861; caballerías con carga, 1.969”. Con estas cifras, era de suponer que se la plaza debía cerrarse al tráfico. Lo raro es que se haya tardado tanto.

Respecto al tránsito de peatones también pasaba lo mismo dos siglos atrás. En el S. XIX se hizo necesaria una ley sobre la regulación de viandantes cuyo artículo 330 decía expresamente: “Mirando por la comodidad general de los habitantes de esta capital, se les excita a que no permanezcan parados sobre las aceras (de la Puerta del Sol, calles de Carretas, Montera, Carmen, Preciados, Mayor, Arenal y Carrera de San Gerónimo) que comprendan las calles expresadas, pudiéndolo verificar en cualquier punto fuera de las aceras”.

En sus orígenes, la Puerta del Sol no era una plaza definida como lo era la Plaza Mayor y tampoco ocupaba todo el espacio que ocupa hoy sino más bien la mitad. Desde los siglos XVII al XIX adquirió importancia porque allí se encontraba uno de los mentideros más famosos de la villa, las gradas de San Felipe. Su transformación a lo largo de los siglos ha sido sustancial, pero ese es otro tema que tocaremos en otra ocasión.