Aunque nos los vengan vendiendo desde hace meses, en estas fechas lo que toca es comer turrón. Y si queremos deleitarnos con uno de los mejores, nada como los de la Casa Mira, los turrones con más historia de Madrid. Es el único dulce que perdura en Europa desde la Edad Media. Fue Luis Mira quien en 1855 empezó a traer el turrón de su Jijona natal a Madrid. Lo hizo montado en un carro tirado por dos burras. La anécdota es que tuvo que volver hasta cuatro veces a su pueblo porque antes de llegar a Albacete había vendido por el camino su preciado género.

Turrones 100% artesanales

Casa Mira fabrica a mano sus turrones. Son 100% artesanales, lo que les ha convertido en un referente del turrón tanto en España como en América, Europa y otros países. Desde su origen ya destacó, siendo el proveedor de la Real Casa de Isabel II. Desde entonces, el negocio ha ido pasando de generación en generación. En la puerta de la tienda hay una placa que reza “Hijos, sucesores de Luis Mira”. Actualmente van por la sexta generación.

Ubicada en el número 30 de la Carrera de San Jerónimo, sus escaparates son un reclamo para el turista y el madrileño. La tienda destila un aroma envolvente nada más cruzar el umbral. Todo el que entra se siente atrapado por sus paredes revestidas de caoba y espejos. La cuidada presentación de los dulces navideños en los mostradores de cristal deleitan hasta al menos goloso. Lo mejor  de Casa Mira es que durante el siglo y medio de historia que tiene a sus espaldas, el aspecto exterior de la tienda y sus recetas no han cambiado.