El árbol de Navidad

Y llegó el Árbol de Navidad… El icono navideño por excelencia y que me perdonen los partidarios del Belén… Soy consciente de hablar dos semanas contiguas de decoración navideña puede empachar, empalagar, estomagar, indigestar…y todos los –ar que se os ocurran, pero lo hago por vuestro bien, es por ir acostumbrando al cuerpo a lo que se nos avecina…

Por este motivo y porque me ha pillado el toro, para que nos vamos a engañar. No veo razonable hablar del Árbol a mitad de enero… En fin, vamos allá. Para compensaros de alguna manera os mostraré ejemplos sencillos, para que el grado de saturación no rebase el límite:

1. El Clásico

El sueño de cualquier niño. Un árbol bien común, lo que le da el toque especial, el tamaño, que sea generoso y los colores, los típicos de navidad.

Luces, controladas y siempre blancas, las luces de colores en abundancia creo que por fin pasaron a la historia. Los motivos decorativos pueden ser desde los tradicionales hasta simples bolas o muñecos si queremos darle un aire infantil.

2. El escandinavo

Son los arboles de moda los últimos años. La decoración adicional es mínima, pocos elementos, en colores neutros, casi siempre blanco y formas muy simples llegando a geométricas. El tema luces muy puntuales.

3. El mini árbol

Son arboles pequeños, en algunos casos incluso arbustos y sin hojas…

Prácticos no pueden ser más, y lucidos… Importante, decorar lo justo, con luces y poco más.

4. El impostor

También se ha puesto muy de moda esta variedad. Consisten en árboles navideños que no son tal, son luces u objetos dispuestos de tal forma que simulan un árbol.

Si tenéis ganas de complicaros la vida os animo a que montéis uno en vuestra casa.

Ideas casi mejor que no os voy a dar.

Yo particularmente opto por la solución de verdad, que es más fácil y el resultado no se puede comparar.