¿Cómo imaginaríamos hoy en día la casa más estrecha de Madrid? En la actualidad estamos acostumbrados a optimizar al máximo los metros cuadrados de las viviendas en las ciudades. Es habitual encontrarnos verdaderas obras maestras de habitabilidad. Pues bien, hoy os contamos cómo es la casa más estrecha de Madrid, un privilegio que ostenta desde el S. XVII.

¿Dónde encontramos este tesoro?

casa más estrecha de MadridSe encuentra en la calle Mayor 61, muy cerca de la Plaza de la Villa. En el momento al que nos remontamos esa vía se denominaba calle Platerías ya que era donde estaban instalados los plateros de la ciudad.  La casa más estrecha de Madrid fue diseñada por el arquitecto Manuel del Olmo en el siglo del Barroco.

Delimitaba con el número 4 de la manzana 173 enfrente de la Iglesia del Salvador. La casa pertenecía a la Capellanía de la Capilla de San José de la Iglesia del Salvador (del Patronato Real de Legos) fundado por Inés de Riaño, la abuela materna del famoso dramaturgo Pedro Calderón de la Barca.

La voluntad de Doña Inés fue que al frente de la capellanía estuviera  algún miembro de su familia. Dicho cargo conllevaba, también, la cesión del disfrute de la casa. De este modo, Pedro Calderón de la Barca se convirtió  en “Capellán de Honor” (título otorgado por Felipe IV) y residente de la citada vivienda.

La anécdota es que aquella casa era conocida como la casa estrecha de la Villa, dadas sus angostas dimensiones: una fachada de 4 metros y 36 centímetros de ancho con un solo balcón, algo, por otro lado, habitual para la época. Dos siglos después, concretamente en 1859 la vivienda se encuentra en un deteriorado estado de conservación, razón por la que su dueño solicita su demolición al Ayuntamiento.

Una casa con más de trescientos años

El hecho de que hoy podamos seguir disfrutando de esta reliquia se debe, en buena medida a la intervención de Mesonero Romanos. Parece que se resistió a que se ejecutara la orden hasta el punto de permanecer una noche entera custodiando el edificio. Lo último fue recurrir a las más altas instancias llegando a solicitar su conservación a la Reina Isabel.

El final feliz es que aquella pequeña vivienda se protegió y se dio permiso para construir dos plantas más. Plantas que se construyeron con los mismos planos que la planta baja para mantener la misma estructura. Así ha llegado a nuestros días y así la conocemos hoy. Gracias Mesonero.